Desempleo y extrema derecha en Francia

Desempleo y extrema derecha en Francia

La extrema derecha, encarnada por el Frente Nacional de Marine Le Pen, ha cosechado buenos resultados en las elecciones municipales que han tenido los 23 y 30 de marzo de 2014. A pesar de presentar únicamente 597 listas, sobre un total de 36.681 municipios, ha conseguido 15 alcaldías y más de 1.200 concejales. Entre las razones explicativas de este éxito, se halla el desempleo ya que existe una correlación directa entre el nivel de paro y el voto a favor de la extrema derecha. Así lo demuestra un estudio realizado por la consultoría Taddeo dedicado a la relación que mantienen empleo y dinámicas electorales. Para llevar a cabo ese estudio, ha cruzado los resultados de las elecciones municipales de 2008 y 2014 en 9.000 municipios de más de 10.000 habitantes con las tasas de desempleo registradas en estos municipios en el primer trimestre de 2008 y el tercer trimestre de 2013. Los resultados no dejan lugar a dudas dado que el voto a favor del FN es elevado en las zonas afectadas por un elevado nivel de desempleo y viceversa. Así, como lo subraya Thomas Wieder, en los municipios de más de 10.000 habitantes donde la tasa de paro era inferior al 8%, el FN obtuvo de media el 13,5% de los sufragios; en los Ayuntamientos en los cuales el desempleo se situaba entre el 10 y el 12%, el partido de extrema derecha consiguió el 16,8% de los votos de media; y en los municipios en los cuales el paro era superior al 14%, la formación de Marine Le Pen cosechó el 22,6% de los votos escrutados. Esta correlación se confirma si observamos los datos en una óptica longitudinal ya que, allá donde el desempleo ha aumentado menos del 3% entre el primer trimestre de 2008 y el tercer trimestre de 2013, el FN ha obtenido de media el 14,9% de los votos en las últimas elecciones municipales. En cambio, en los municipios en los cuales el paro se ha incrementado en más de un 5%, el partido de extrema derecha ha conocido una progresión más nítida puesto que ha cosechado el 20,4% de media. Una de las razones de esta fuerte correlación entre tasa de desempleo y voto frentista estriba en el desacredito de los partidos de gobierno, tanto el PS y la UMP, y su incapacidad a resolver el problema del desempleo y de la precariedad laboral. Esa incapacidad resulta, en gran medida, de la pérdida de capacidad de acción de los gobiernos estatales en particular y de las administraciones públicas en general, puesto que no controlan la política monetaria, que se encuentra entre las manos del Banco Central Europeo, y disponen de escasos márgenes de...

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Cambiar de política monetaria

Cambiar de política monetaria

Europa está inmersa en una grave crisis económica de la que no consigue salir. Las políticas de austeridad implementadas tanto por la Unión Europea como por los Estados miembros no hacen sino deteriorar aún más la situación, puesto que la reducción del gasto público y el incremento de la presión fiscal conducen a compaginar un aumento del déficit y de la deuda pública con un incremento del desempleo, de la precariedad laboral y de la pobreza. Ante esta situación, es imprescindible modificar la política económica, es decir la política monetaria y la política presupuestaria. Centrándonos en la política monetaria, es  necesario proceder a cuatro cambios fundamentales. En primer lugar, es preciso ampliar las misiones del Banco Central Europeo. En efecto, hoy en día, la misión principal del BCE consiste en luchar contra la inflación, que no debe superar el 2%. Esto se debe a la presión ejercida por Alemania en el momento de la creación del BCE y del euro que condicionaba el abandono del marco alemán y su adhesión al euro a la autonomía del BCE y a la priorización de la lucha contra la inflación. De hecho, los alemanes vivieron traumáticamente la fuerte inflación padecida por su país durante los años treinta que propició la llegada al poder del Adolf Hitler. No en vano, la situación política y monetaria actual es muy diferente, de modo que sea indispensable asimilar las misiones de la BCE a las de la Reserva Federal Americana (FED): fomentar el crecimiento económico, propiciar la creación de empleo y luchar contra la inflación. En segundo lugar, actualmente, el Banco Central Europeo puede prestar dinero a los bancos y operarios privados al 0,25% pero no puede hacerlo a los Estados miembros, de modo que estos últimos se vean condenados a recurrir a los mercados financieros que, sobre la base de las valoraciones de las agencias de calificación, fijan unas tasas muy superiores. Este sistema, además de favorecer a los bancos, perjudica a los Estados que tienen que pagar intereses muy altos para poder financiarse, lo que incrementa su déficit y deuda. Conviene recordar que, entre 1945 y 1975, Francia se financió ante el Banco de Francia al 0%, lo que fortaleció su crecimiento, la creación de empleo y la elevación del nivel de vida de los ciudadanos. En este sentido, sería suficiente que el BCE pudiese prestar su dinero directamente a los Estados miembros al mismo porcentaje para que éstos no dependan de los mercados y puedan desendeudarse. En tercer lugar, el BCE debería flexibilizar su política monetaria inyectando una mayor cantidad de dinero en la economía, a la imagen de la política expansiva practicada por el gobierno japonés desde la llegada al poder de...

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La inmigración en Francia: prejuicios y estereotipos

La inmigración en Francia: prejuicios y estereotipos

Como consecuencia del auge de la extrema-derecha en Francia, la cuestión de la inmigración se ha convertido en un elemento central del debate público galo. El Hexágono conocería importantes flujos migratorios provenientes esencialmente del Magreb y de Africa subsahariana, el modelo de integración republicano habría fracasado estrepitosamente, los inmigrantes “robarían el empleo” de los autóctonos y la población inmigrante se “aprovecharía” del sistema de protección social. Estos estereotipos se han difundido paulatinamente en la sociedad francesa y su apropiación por la derecha republicana, representada por la UMP y encarnada durante un largo periodo por Nicolas Sarkozy, ha normalizado y legitimado ese discurso, dando lugar a un incremento de las declaraciones y actitudes racistas. No en vano, estos prejuicios carecen de fundamento científico como lo demostraremos a continuación. En primer lugar, desde los años 2000, Francia concede 200.000 permisos de residencia cada año. En 2011, estas entradas representan el 0,33% de la población francesa, es decir una de las proporciones más bajas de los países de la OCDE. Como lo subraya Laurent Jeanneau, Alemania acoge a 300.000 extranjeros y el Reino-Unido a 320.000. Más aún, si tenemos en cuenta el saldo migratorio, es decir la diferencia anual entre los entrantes y los salientes, éste se sitúa en 54.000 personas en 2012. Es tres veces menos que en los años sesenta cuando la población francesa era menor. Asimismo, el saldo migratorio es cuatro veces y medio más débil que el saldo natural, es decir la diferencia entre los nacimientos y los fallecimientos ya que la inmigración solo contribuye en un 16% al incremento de la población francesa frente al 70% en los demás países de la Unión Europea. En total, el Hexágono cuenta con 5,5 millones de inmigrantes, lo que representa el 8,5% de la población total. En segundo lugar, una fuerte proporción de la población inmigrante residente en Francia proviene de Europa (37%). Se trata de una inmigración relativamente antigua dado que el 90% de estas personas se han establecido en el territorio galo desde hace más de 10 años. Se le añade una inmigración africana (43%), igualmente antigua y proveniente ante todo de Argelia y Marruecos. La mayoría de estos inmigrantes se han desplazado a Francia durante los años cincuenta y sesenta para participar a la reconstrucción del país que había sido parcialmente destruido durante la Segunda Guerra Mundial. Obreros del sector industrial, se han enraizado tras componer una familia. Alrededor del 20% proviene de América latina y Asia, sobre todo de las antiguas colonias tales como Camboya, Laos o Vietnam. Esta población pertenece, lo más a menudo, a las categorías desfavorecidas, ya que está sobre-representada entre los obreros no cualificados y su nivel de cualificación es generalmente bajo....

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La paradoja francesa

La paradoja francesa

El panorama político francés es aparentemente paradójico. Por una parte, el candidato socialista François Hollande ha ganado las elecciones presidenciales de 2012 y los partidos de izquierdas gozan de la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados y en el Senado, gobiernan 20 de las 22 regiones galas y la mayoría de los Departamentos y Ayuntamientos del país. Por otra parte, se produce una derechización del electorado, ya que su centro de gravedad se desplaza hacia la derecha, con un deslizamiento de la izquierda hacia el centro, del centro hacia la derecha y de la derecha hacia la extrema-derecha. La comparación de los resultados de las elecciones presidenciales de 1981 y 2012 y los sufragios obtenidos respectivamente por François Mitterrand y François Hollande dan cuenta de ello. Como lo subrayan Le Bras y Todd en su libro titulado “Le mystère français” (El misterio francés), en 1981, el espectro político estaba compuesto por cuatro familias políticas: la extrema-izquierda (básicamente el Partido Comunista Francés), la izquierda (el Partido Socialista), el centro (representado por la UDF) y la derecha (RPR). En 2012, se observa un desplazamiento hacia la derecha dado que las cuatro familias políticas son respectivamente la izquierda (PS), el centro (Modem y NC), la derecha (UMP) y la extrema-derecha (FN). La extrema-izquierda se ha debilitado notablemente mientras que la extrema-derecha se ha instalado duraderamente en el panorama político galo. El fenómeno de derechización no es específico a Francia puesto que se produce en la mayoría de los países europeos. Las causas de ese desplazamiento hacia la derecha son parecidas: la implosión de la Unión soviética y el desacredito del comunismo; el enriquecimiento de las personas mayores cuyo peso demográfico aumenta con el alargamiento de la esperanza vital; las políticas sociales implementadas y la instauración del sistema de pensiones; la nueva estratificación educativa que ha fabricado unas sociedades donde se teme la desclasificación social; o la atomización del cuerpo social que reduce la capacidad de acción colectiva. Pero, la derechización del electorado ha variado notablemente en función de los países. En Italia, la derecha de Silvio Berlusconi se ha aproximado a la extrema-derecha de Gianfranco Fini y la izquierda ha hecho lo mismo con el centro italiano. En Reino Unido, los tories se han radicalizado y el nuevo laborismo se ha apropiado temáticas centristas. En los países de Europa del Sur, como España, Portugal o Grecia, la izquierda y la derecha se han orientado hacia el conservadurismo. En el caso francés, los datos indican une tendencia de los partidos a buscar una ampliación de su electorado en su derecha. Así, la deriva de la UMP hacia la extrema-derecha (sobre todo a partir de las elecciones presidenciales de 2007) ha abierto...

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De la crisis económica a la crisis política

De la crisis económica a la crisis política

La crisis financiera que se inicia en septiembre de 2008 afecta progresivamente a la economía real provocando una disminución rápida del crecimiento económico, una reducción del consumo interno y de la inversión pública, y un incremento del déficit y de la deuda pública. Esta contracción de la economía provoca a su vez un deterioro de los indicadores sociales con el aumento del desempleo, de la precariedad laboral, de la pobreza y de la exclusión social. Ante esta situación, y bajo la presión de los mercados financieros y de la troika (Comisión Europa, Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional), los diferentes gobiernos han aplicado políticas de austeridad que se han traducido por un deterioro de los principales indicadores socioeconómicos. Más aún, esta crisis pone de manifiesto la incapacidad creciente de los gobiernos nacionales y regionales a influir en la economía y a enderezar su rumbo. Además de carecer de los dos instrumentos básicos de cualquier política económica, es decir la política presupuestaria y la política monetaria, como consecuencia de la independencia del Banco Central Europeo y de los criterios de Maastricht, se ven sometidos a una fuerte presión de los organismos y mercados internacionales. Dicho de otra forma, los centros de decisión se han trasladado de los gobiernos democráticamente elegidos a entidades supranacionales que escapan al control ciudadano. Esta situación, sinónimo de vaciamiento de las instituciones representativas, genera cierto malestar y una desorientación evidente de la ciudadanía que es cada vez más consciente del hecho de que las principales decisiones que conciernen su presente y futuro se toman fuera de su ámbito de decisión e intervención. Esto provoca una rápida deslegitimación de la democracia parlamentaria ya que los electores consideran que, uno u otro salga elegido, aplicarán políticas similares dictadas por la troika o los mercados financieras. En ese sentido, la crisis financiera se ha convertido en crisis económica y posteriormente en crisis social antes de devenir una crisis política. Esta crisis política se traduce por un incremento de la abstención, a imagen de la escasa participación observada durante las últimas elecciones municipales que han tenido lugar en Portugal, por una escasa credibilidad concedida a los partidos de la oposición, cuyo mejor ejemplo es el poco entusiasmo que suscita el PSOE en España, y, sobre todo, por un fortalecimiento de la extrema derecha en varios países europeas, del que dan cuenta los buenos resultados electorales obtenidos en Suiza (28,9%), Noruega (22,9%), Finlandia (19,0%), Francia (17,9%), Austria (17,5%) o Hungría (16,7%) por formaciones que se reivindican de esta corriente política. La mayoría de estos partidos desarrollan unas temáticas anti-europeas, anti-inmigrantes y anti-liberales, y promueven el proteccionismo, el rechazo de los extranjeros y de la construcción europea. Si inicialmente el...

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El fortalecimiento de la extrema derecha en Francia

El fortalecimiento de la extrema derecha en Francia

La extrema derecha en Francia, representada por el Frente Nacional (FN), conoce un fortalecimiento continuo de la que dan cuenta los resultados electorales cosechados en las últimas elecciones presidenciales y legislativas. Así, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2012, la candidata Marine Le Pen ha obtenido el 17,9% de los sufragios, lo que representa 6,4 millones de votos, es decir un incremento del 68% con respecto a las presidenciales de 2007 y un aumento de 900.000 sufragios en comparación con el escrutinio de 2002 que permitió a su padre, Jean-Marie Le Pen, clasificarse para la segunda vuelta y provocar una grave crisis política. Más aún, en 43 de los 100 departamentos, supera incluso el 20% y consigue buenos resultados en las ciudades medias y en los pueblos, además de sus bastiones habituales: los suburbios desfavorecidos de las grandes ciudades. Otro dato reseñable es la adhesión creciente de los 25-34 años (20%) y sobre todo de los 35-44 años (23%) al FN. Esa implantación electoral de la extrema derecha no es reducible a los efectos sociales de la crisis económica ni a la incapacidad de los partidos de gobierno a enderezar la situación. Conviene tomar en consideración una serie de factores empezando por el nuevo liderazgo encarnado por Marine Le Pen que toma la presidencia del FN en enero de 2011 con el 68% de los votos de los afiliados. Además de ser una mujer, joven y divorciada, la nueva presidenta del FN decide cambiar de estrategia para “normalizar” al FN y convertirlo en un partido que aspira a gobernar. Esta estrategia de “desdemonización” ha supuesto el abandono de ideas fuente de polémicas, tales como el antisemitismo, y el fortalecimiento de temáticas más consensuales como la protección social, la laicidad o la regulación de la globalización. Ese cambio se ha acompañado de una profesionalización del partido de extrema derecha con la contratación de expertos y de profesionales provenientes de la alta función pública. Más allá, el fortalecimiento del FN revela una derechización del electorado galo que se traduce por una radicalización del electorado de la UMP. Según un sondeo realizado por el Instituto IFOP, si en 2010, el 32% de los electores de la UMP estaban a favor de realizar alianzas locales con el FN, hoy en día, son el 47% (+15%). Esa radicalización afecta igualmente al electorado del FN ya que, si hace siete años el 86% de los simpatizantes den FN pensaba que había demasiados inmigrantes en Francia, hoy en día el 96% piensa lo mismo (+10%). En ese sentido, la estrategia de derechización de la derecha republicana iniciada por Nicolas Sarkozy en 2007 pretendía mantener su electorado y evitar un fortalecimiento del FN. No...

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