Crisis económica y estado de bienestar

Crisis económica y estado de bienestar

La salida de la crisis económica que afecta a los países europeos supone tener una visión clara de lo acontecido y una comprensión de las causas que nos han conducido a esta situación. En otras palabras, acertar con el tratamiento exige realizar un diagnóstico adecuado de la crisis. Conviene recordar que todos los países de la Unión Europea se han enfrentado a una crisis financiera que se desarrolla a partir de la quiebra del banco de inversiones multinacional Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008. Esta quiebra, que resulta de la práctica generaliza de los subprimes o hipotecas basura por las entidades bancarias norteamericanas y, en menor medida, europeas, provoca un crisis de confianza entre los inversores y una caída rápida y notable de las bolsas del mundo entero. La generalización de esta crisis pone en peligro un gran número de entidades bancarias, aseguradoras y fondos de inversiones, hasta el punto de provocar un riesgo de crisis sistémica del sistema bancaria internacional. Ante esta situación, los bancos hacen un llamamiento a los Estados miembros, al Banco Central Europeo y a las entidades internacionales, tales como el Fondo Monetario Internacional, para rescatarlos, bien nacionalizándolos temporalmente o tomando participaciones en estas entidades bancarias, bien prestándoles dinero en condiciones favorables en lo relativo a los tipos de interés, plazos de devolución, etc. Simultáneamente, los Estados miembros elaboran e implementan planes de reactivación económica para evitar una recesión de la economía comparable al duro y largo periodo de depresión económica consecutivo al crack bursátil de 1929. Esta doble intervención de los Estados provoca un aumento notable del déficit y de la deuda. En ese momento, la Unión Europea y los Estados que la componen hubiesen podido aprovechar la ayuda prestada para regular el sistema financiero. No en vano, la virulencia de las declaraciones esconde cierta inacción en la materia, de modo que, a partir de 2009, los mercados financieros empiezan a expresar su preocupación sobre la capacidad de los Estados a hacer frente a sus deudas soberanas. La consecuencia de esta preocupación ha sido el incremento de las primas de riesgo, lo que ha aumentado los tipos de interés practicados y ha dificultado la capacidad de financiación de los Estados en los mercados financieros. Los tipos de interés han alcanzado tales niveles que varios países, entre los cuales se encuentran Grecia, Irlanda y Portugal, se han visto obligados a solicitar la intervención de la troika (Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). A cambio de concederles préstamos con intereses razonables, la troika ha impuesto la aplicación inmediata de políticas macroeconómicas drásticas sinónimas de recortes presupuestarios y de incrementos de impuestos. Estas políticas de austeridad han desembocado en la reducción de...

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La Institucionalización del País Vasco Norte

La Institucionalización del País Vasco Norte

El País Vasco norte, compuesto por las tres provincias vascas situadas en el territorio francés (Lapurdi, Baja-Navarra y Zuberoa), no dispone de instituciones propias desde la Revolución francesa de 1789 que ha desembocado en la “abolición de los privilegios”, es decir en la desaparición de las instituciones vigentes hasta entonces: los Biltzar o Asambleas provinciales. Los esfuerzos del diputado vasco Dominique Joseph Garat, que solicitaba la creación de un departamento País Vasco, no fue tomada en consideración en los debates parlamentarios que tuvieron lugar en la Asamblea Nacional en 1790. La reivindicación institucional de ese territorio se difuminó hasta 1836 y la solicitud formulada por la Cámara de Comercio y de Industria de Bayona de crear un departamento propio, aunque las motivaciones de sus promotores fueron esencialmente económicas.   Hay que esperar los años 1970 para que la reivindicación institucional surja de nuevo en el País Vasco norte gracias al auge del movimiento nacionalista vasco a ambos lados de la frontera, el final inminente del franquismo y las expectativas generadas por la posible apertura económica del País Vasco sur. De hecho, las primeras demandas de una institucionalización del País Vasco norte provinieron tanto del movimiento nacionalista como del mundo empresarial, lo que dio lugar a la creación de la Asociación para un Nuevo Departamento. Esta reivindicación tuvo una traducción política puesto que, a cambio de apoyar la candidatura socialista de François Mitterrand a las elecciones presidenciales galas de 1981, las formaciones nacionalistas consiguieron que este último incluyera la creación de un departamento vasco en su programa electoral, promesa que no fue respetada. Ante el rechazo del gobierno central de reconocer las reivindicaciones institucionales del País Vasco norte, se multiplicaron las movilizaciones y las iniciativas para dotar este territorio de una institución específica: en 1994, el diputado vasco Michel Inchauspé propuso ante la representación nacional la creación de una Región de los Países del Adour compuesto por un departamento País Vasco; en 1996, 93 de los 151 alcaldes del País Vasco se pronunciaron a favor de un departamento vasco; en 1999, más de 12.000 personas manifestaron en Bayona para reivindicar la creación de un departamento País Vasco. Esta movilización condujo las autoridades a replantearse su estrategia y a pasar de una lógica de confrontación a una lógica de cooperación. En ese marco se inscriben el trabajo prospectivo País Vasco 2010 en 1993, el Esquema de Ordenación y Desarrollo del País Vasco en 1997 y su contractualización en el Convenio Específico País Vasco en diciembre de 2000. De la misma forma, se crearon “casi-instituciones” tales como el Consejo de Desarrollo y el Consejo de Electos del País Vasco. Ese cambio se plasmó igualmente en la modificación de la legislación con la...

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Crisis económica y formación de los economistas

Crisis económica y formación de los economistas

Es llamativo que muy pocos economistas hayan sido capaces de prever la crisis financiera de 2008, de ofrecer una explicación convincente de la misma y de proponer soluciones eficaces para salir de ella. Esta situación se debe, en gran medida, a la formación recibida por los economistas a lo largo de su carrera universitaria. Un estudio realizado en Francia por el colectivo PEPS-Economía subraya tres carencias de la formación universitaria en ciencias económicas: 1) una escasa reflexión sobre la propia disciplina, 2) un formalismo excesivo y 3) una pluralidad teórica insuficiente. Para llegar a esta conclusión, ese colectivo ha analizado la totalidad de las asignaturas impartidas en los Grados de Economía. La cartografía de esta oferta de formación refleja las relaciones de fuerzas existentes entre las sub-disciplinas de la economía. Escasa reflexividad Si parece fundamental preguntarse sobre las modalidades de constitución de la ciencia económica para determinar de qué manera se ha construido, sorprende que solo represente el 0,006% de las asignaturas ofertadas. Sobre las 50 Universidades registradas, 49 no proponen ninguna asignatura sobre ese tema. El lugar dedicado a la historia del pensamiento económico no es mucho más envidiable ya que representa el 1,7% de la carrera y 15 Universidades no proponen ese tipo de asignaturas en su currículum universitario. No en vano, el conocimiento de la historia de la elaboración de los conceptos y de las teorías económicas es indispensable para la comprensión de los avances recientes de la ciencia económica. Estos tres ejemplos (epistemología, historia del pensamiento económico y teorías económicas) ilustran la marginación de las asignaturas dedicadas a la reflexión sobre la propia disciplina, dado que solo representan el 2,2% del total. Algo parecido puede decirse a propósito de la enseñanza de la historia de los hechos económicos: la asignatura representa el 1,6% de las clases, a pesar de que economistas y Premios Nobel como Krugman o Stiglitz subrayen regularmente su interés, en la medida en que permite una comprensión más fina de los recientes acontecimientos, especialmente las crisis financieras, económicas y sociales. Formalismo excesivo  La mayor parte de la formación económica está dedicada a los enfoques y técnicas cuantitativas (matemáticas, estadística, econometría, análisis de datos). Representan el 20% del total de las asignaturas ofertadas, es decir una asignatura sobre cinco aborda aspectos técnicos. No se trata de infravalorar la importancia de los métodos cuantitativos, que han demostrado su utilidad para llevar a cabo razonamientos complejos y rigurosos, pero sí de subrayar el formalismo a menudo excesivo de esta carrera. Contribuye a una marginación de lo cualitativo y niega la complementariedad entre ambos enfoques. De la misma forma, las clases que abordan la actualidad económica y social, así como los grandes problemas económicos contemporáneos, gracias...

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