¿CÓMO REDUCIR LA DEUDA PÚBLICA EN EUROPA?
Según las previsiones económicas de la Comisión Europea para finales del año 2020, como consecuencia de un retroceso del PIB de la zona euro del 7,7% y de un auge del desempleo hasta el 9,6%, a pesar de las medidas multibillonarias tomadas por la Unión Europea y los países miembros para reactivar la economía y preservar el empleo, la deuda pública de la zona euro ascenderá al 102% del PIB frente al 86% a finales del año 2019. Grecia se aproximará al 200% frente al 176% en 2019 e Italia se enfrentará a un fuerte aumento de su deuda, dado que pasará del 134% al 158% en un año. Francia y España tampoco estarán a salvo, puesto que sus deudas públicas respectivas transitarán del 98% al 116% en el primer caso, y del 95,5% al 115,5% en el segundo caso. En un plazo más o menos corto, tanto la UE como los Estados miembros se verán obligados a tomar medidas para proceder al pago de esta deuda. Ante esta situación excepcional, es preciso recurrir a medidas no-convencionales para no repetir los errores cometidos después de la crisis financiera de 2008 que se tradujeron por la aplicación de políticas de austeridad que tuvieron efectos depresivos sobre la economía y aumentaron notablemente el desempleo, especialmente en los países del Sur de Europa. La primera medida consistiría en anular la deuda contraída ante el Banco Central Europeo. En efecto, para evitar un fuerte incremento de las primas de riesgo y, por lo tanto, de los intereses que deberían pagar los Estados miembros a la hora de solicitar financiación en los mercados financieros, el BCE ha procedido a una compra masiva de bonos del tesoro de los Estados miembros. De modo que, hoy en día, el BCE tiene en su activo el equivalente al 48% del PIB de la zona euro, del cual un poco más del 30% corresponde a los Estados miembros. “A finales de año, este ratio avecinará el 60% del PIB”. Una solución consistiría en anular esta deuda que se halla en posesión del BCE. Esta medida no cambiaría nada mientras que las instituciones y los ciudadanos europeos continúen confiando en el euro y en el Banco Central Europeo. No en vano, esta opción podría ser cuestionada desde un punto de vista jurídico, dado que, en principio, el BCE no tiene derecho de financiar directamente a los Estados miembros. Además, podría enfrentarse a una oposición política, ya que Holanda y Austria no son favorables a una mutualización de la deuda y a una flexibilización de la política monetaria europea. Ante ello, los economistas André Grjebine y Paul De Grauwe, respectivamente director de investigación en Sciences Po Paris y catedrático en...
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