NECESIDAD DE UN PROYECTO DE TERRITORIO

NECESIDAD DE UN PROYECTO DE TERRITORIO

La pandemia del coronavirus y la aprobación de planes de reconstrucción, tanto a nivel autonómico, estatal como europeo, han puesto de manifiesto la necesidad de gozar de un proyecto de territorio que intente, más allá de las medias a corto plazo que aspiran a favorecer la recuperación económica, la creación de empleo y el fortalecimiento del sistema sanitario, reconstruir un nuevo modelo socioeconómico que sea sostenible en el tiempo y resiliente ante futuras crisis. El virus del Covid-19 ha puesto de relieve, no solamente las carencias del sistema actual, sino también la ausencia de una visión global y compartida del territorio que proceda, de manera conjunta, a un diagnóstico pormenorizado de la situación, a la fijación de objetivos a medio y largo plazo, y al diseño de medidas concretas que permitan alcanzar semejantes fines. De hecho, la pandemia ha mostrado el cortoplacismo y la ausencia de visión estratégica de los gobiernos. Inmersos en la gestión diaria, en función de la evolución de la pandemia y de los datos macroeconómicos, en un contexto marcado por la incertidumbre y la escasa visibilidad, las administraciones públicas tienen dificultades para fijar prioridades e implementar medidas estructurales que permitan alcanzarlas, más allá de los acontecimientos imprevistos. Como consecuencia de ello, tienen serios problemas para determinar los sectores y los proyectos en los que es preciso invertir para preparar el futuro; más aún sabiendo que los frutos son difícilmente perceptibles a corto plazo. No se trata de volver a un pasado idealizado en el cual unos expertos, pertenecientes a las élites científicas y administrativas, dirigían la modernización de los países sin conexión alguna con el resto de la sociedad, sino de dotarse de una perspectiva estratégica de la acción pública. Esta constatación es común a la mayoría de los gobiernos en Europa. Así, tras su desaparición en 2006, Francia ha decidido recrear la figura del Alto Comisionado al Plan, nombrando a su cabeza a una personalidad relevante de la clase política gala, François Bayrou, alcalde de Pau, varias veces ministro y presidente del partido Modem. Dependiendo directamente del Presidente de la República francesa, Emmanuel Macron, y apoyándose en la institución France Stratégie y sus 200 colaboradores, dicho Alto Comisionado tiene como misión reflexionar sobre la Francia del futuro. En lugar de gestionar la crisis a corto plazo, tiene una función de reflexión y de asesoramiento para “aclarar los poderes públicos sobre los futuros retos a los que Francia se enfrentará a medio y largo plazo”. Estos retos serán, sobre todo, “demográficos, económicos, sociales, medioambientales, sanitarios, tecnológicos y culturales”. En una óptica menos tecnocrática, el País Vasco norte ha sido pionero en la elaboración, contractualización y posterior implementación de un proyecto de territorio. En efecto, entre...

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